hace tiempo que no borro los mensajes Spam

Máquinas entre imágenes y textos (Eduardo Rega)

Spam 15: L1C11A

“La ficción es la primera condición que me permite llevar a cabo una película, como la historia de un Ángel y una Trapecista”. (Wim Wenders, El Acto de Ver, Textos y conversaciones, Barcelona, Paidós, 2005, p. 133) (ge+p_DJset)

Con respecto a esta situación de paso de la “máquina diagramática”, virtual y abstracta, a la “máquina encarnada”, actual y corporal Guattari dice, “Este fenómeno de umbral formal reaparecerá en todos los niveles de las relaciones intra-maquínicas y de las relaciones inter-maquínicas… estas formas maquínicas, estos alisados de materia, de distancia-tipo entre las piezas, de ajustamientos funcionales, tenderían a hacer pensar que la forma prima sobre la consistencia y sobre las singularidades materiales, mientras que la reproducibilidad de la máquina tecnológica impondría la inserción de cada uno de sus elementos en una definición preestablecida de orden diagramático” (Guattari, Felix, La Heterogenesis maquinica en Caosmosis. Ed. Manantial. 1996, Buenos Aires). La arquitectura que propone John Frazer es una propiedad del proceso de organización de la materia (relaciones intra-maquínicas), y no una propiedad de la materia que está así organizada. Este modelo maquínico autopoiético en arquitectura se entiende por tanto como la expresión de un equilibrio entre el desarrollo endógeno del concepto arquitectónico y las influencias exógenas termodinámicas ejercidas por el entorno. (3m2a1e)

A través del uso de la cualidad de hipertexto de la navegación por internet, se pretende construir un texto-sistema compuesto por un conjunto de citas (que a su vez han llevado a otras citas) con reflexiones que se sitúan en el espacio entre la cita y la teoría de la metacrítica. La conclusión será un resultado aún desconocido. (t+cMetaC)

Map 14: Máquinas entre imágenes y textos

Propongo un diario entre realidad y ficción. En el espacio intermedio hay máquinas que construye el lector, éstas pueden ser encarnadas, expresadas, representadas, fabricadas o pueden quedarse así, de orden diagramático.

Día 1:

Llevamos cerveza y patatas fritas. Pasamos un buen rato en el hidromasaje natural de Punta Galera (Bañalbufar). Las facetas espontáneas de la superficie metalizada no dejan verlo, pero dejan ver otras cosas.

Día 2:

La playa dejó de ser playa, se volvió edificio de oficinas. Sólo una planta, descubierta, limitada a un lado por el mar y a otro por los árboles. En el espacio intermedio era difícil encontrar tu despacho. A las 19.00 acabó la jornada laboral en las oficinas de Formentor.

Día 3:

Los postmodernos aterrizan en las fiestas patronales de Lloret de Vistalegre. Toman pomada (ginebra de Mahón con Limón). Se dejan fascinar por los demonios y lo fuegos, la verbena y el ambiente familiar. Dejan a un lado el sarcasmo, la perversión, el individualismo y hasta cierto punto se integran. Entonces, uno saca su Iphone, allí en la plaza del pueblo y se hace una foto con algunos habitantes y con la orquesta de fondo. Luego se la manda a otro postmoderno que se encuentra en Singapur. Un momento. Hay algo que suena extraño. Probablemente sea el prefijo post. No tiene importancia, buscaremos otro.

Día 4:

Día 5:

Había un camino oficial para salir de la playa. Yo decidí no tomarlo. En su lugar me aventuré por las rocas, a veces corría, otras saltaba, y otras me paraba. El sol ya se había ocultado, quedaban 30 minutos de luz natural. Entre las rocas, detecté algo que se parecía mucho a una caracola. Era azul celeste. Me paré y la cogí. Era de plástico, el tapón doblado de una botella que parecía estar curtido por el mar. Lo dejé cerca del mar, pensé que algún cangrejo hermitaño podría necesitar una caracola de plástico, más elástica y adaptable.

Día 6:

Sentado al lado de la turbina, con las rodillas presionando el asiento de delante, incómodo y a punto de despegar, me acordé de aquella ventana habitable, inmensa, de aproximadamente 3m2. Quise tele-transportarme allí, donde los huecos expanden su tridimensionalidad al borde del acantilado, con una cerveza fría, far from equilibrium de Sanford Kwinter y revisando el email con el teléfono móvil.  En Can Lis, en el 77 de la calle Jorn Utzon.

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