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EPISTEMOLOGÍA DE LA MAQUINA. UN GLOSARIO (Stefano Corbo)

Spam 20: S1E21V4

Seguramente en la lectura de este texto, y tras repasar la evolución del término máquina, nos damos cuenta de que podemos ser máquina deseante, abandonar el cuerpo y centrarnos en las relaciones, los flujos, las miradas, aquél paisaje que envuelve nuestro objeto de deseo. Somos máquinas en potencia, cuerpos sin órganos, intensidad máxima. En realidad somos máquina abstracta, que estamos hechos de materia no formada y de funciones no formales, que somos capaces de adquirir distintas formas, y que todos empezamos como vertebrado abstracto. Además junto con Deleuze veremos que la arquitectura que diseñemos o experimentemos, lejos de buscarle el significado, nos podemos preocupar por su potencial máquinico, capacidad de generar agenciamientos que podamos establecer con ella, formar máquina autopoiética, en constante evolución, nosotros, el espacio y el entorno, sin jerarquía. (3m2a1e)

En 1970, Deleuze y Guattari proponen una expansión de la máquina: la máquina técnica se abre hacia el exterior y hacia su propio entorno maquínico para mantener todo tipo de relaciones con múltiples componentes y subjetividades. “Ya no se trata de enfrentar al hombre y a la máquina para evaluar sus correspondencias, sus prolongaciones, sus posibles o imposibles sustituciones, sino de hacerlos comunicar entre sí para mostrar cómo el hombre forma una pieza con la máquina, o forma pieza con cualquier otra cosa para construir una máquina” (DELEUZE, Gilles y GUATTARI, Felix, ANTI-EDIPO. Capitalismo y Esquizofrenia, Ed. Paidós, 1985, Barcelona, p. 396) (3m2a1e)

Y cuando creemos que hemos llegado al final, tras algunas reflexiones, nos damos cuenta de que en realidad esto solo acaba de empezar. (3m2a1e)

Map 20: EPISTEMOLOGÍA DE LA MAQUINA. UN GLOSARIO

Thomas Struth, Audience 08, Florencia, 2004.

Muchos han sido a lo largo del tiempo los intentos de detectar, describir, y transferir los conceptos y las definiciones fabricadas por Gilles Deleuze y Michel Foucault a la práctica arquitectónica; al mismo tiempo dos han sido las distintas estrategias “metodológicas” que podemos considerar a la hora de estudiar los resultados de dichas contaminaciones: la primera consiste en el traducir mecánicamente conceptos e ideas (el pliegue por ejemplo) en procesos formales, o en el peor de los casos, en formas arquitectónicas definidas: se trata, es decir, de la apropiación acrítica de unas nociones procedentes de otras disciplinas para aplicarles pasivamente al territorio de la arquitectura. A cambio, la segunda estrategia consiste en el enfrentar los conceptos en el plano del pensamiento contemporáneo, con sus límites y sus modelos de referencia: en este caso se trata un proceso activo de interpretación, que trata de colocar el campo disciplinar de la arquitectura en un contexto más amplio, pretendiendo dominar y responder a la complejidad de los fenómenos de la contemporaneidad. Eso puede valer por el concepto de diagrama, por ejemplo, como por la definición de la noción de maquina.

Definiciones aplicadas por los arquitectos en las formas más disparatadas, a veces con resultados extravagantes y otras sin embargo con la voluntad de trascender el territorio meramente físico de la arquitectura para empezar una reflexión más amplia sobre la relación entre los campos disciplinarios.

Por eso, más que una heterogenesis de los fines acerca del concepto de máquina y de sus traducciones arquitectónicas, os propongo un pequeño glosario, abierto a todas las intervenciones y que poco a poco pueda hacerse más consistente.

Para orientarse en la selva del pensamiento contemporáneo. Para tomar en préstamo inquietudes y aportaciones de otras disciplinas, otros contextos, otros autores.

Para tratar de entender las relaciones entre el hombre y la máquina; el hombre y la ciudad en la que vive, la naturaleza y el carácter de dichas relaciones. Para alterar los puntos de vista, multiplicarlos. Establecer conexiones. Romperlas y volver a buscar otros puntos de contacto…

¿Quizás no sea esa una cartografía ?

DISPOSITIVO_ Generalizándola ulteriormente la ya amplísima clase de los dispositivos foucaultianos, llamaré literalmente dispositivo cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc., cuya conexión con el poder es en cierto sentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y – por qué no – el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los dispositivos, en el que millares y millares de años un primate – probablemente sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían – tuvo la inconciencia de dejarse capturar.

Resumiendo, tenemos así dos grandes clases, los seres vivientes o las sustancias y los dispositivos. Y, entre los dos, como un tercero, los sujetos. Llamo sujeto a lo que resulta de la relación o, por así decir, del cuerpo a cuerpo entre los vivientes y los aparatos. Naturalmente las sustancias y los sujetos, como en la vieja metafísica, parecen superponerse, pero no completamente. En este sentido, por ejemplo, un mismo individuo, una misma sustancia, puede ser el lugar de múltiples procesos de subjetivación: el usuario de celulares, el navegador en Internet, el escritor de cuentos, el apasionado de tango, el no-global, etc., etc. A la inmensa proliferación de dispositivos que define la fase presente del capitalismo, hace frente una igualmente inmensa proliferación de procesos de subjetivación. [1]

IDENTIDAD_La identidad presagia un peligro mortal para el individuo y la colectividad, aunque ambas recurran a ella como un arma de autodestrucción. El camino a la identidad es un interminable campo de batalla entre el deseo de libertad y la demanda de seguridad. Por esta razón, la guerra de la identidad permanecerá siempre inconclusa y sin ganadores, y la causa de la identidad continuará destacándose al tiempo en que se disimulen sus instrumentos y objetivos. Quienes practican y disfrutan de esta nueva inestabilidad, suelen relacionarla con cierta idea de libertad. Sin embargo, tener una inestable y provisoria identidad no es un estado de libertad sino más bien una obligatoria, interminable y nunca victoriosa guerra por la liberación. Cuando la identidad haya dejado de ser un asunto molesto (porque es imposible desprenderse de ella), y pase a ser un cómodo legado, las obligaciones que se presumen y esperan que duren de aquí a la eternidad, se habrán transformado en un inconcluso y exasperadamente ambiguo esfuerzo por desprenderse de las cargas del pasado. Aquel que persigue la identidad es comparable a un ciclista: la sanción por frenar un pedal es la caída, y hay que seguir pedaleando para mantenerse en pie. Avanzar con dificultades es un compromiso sin alternativas. [2]

MAQUINA ACTORAL_ El teatro, el gran teatro, es sobre todo un no-lugar.

Es en el acto, en lo inmediato, en la presencia y al mismo tiempo en su ausencia. Es la superación del actor, su desaparición en lugar de la máquina actoral.

¿Qué es una máquina actoral?… Debe ser amplificada…La amplificación es una cosa rara…La amplificación no es un engrandecimiento, en absoluto, sino es como mirar esta hoja: si yo la miro de esta forma, pues…pues así.. yo veo y siento. Pero si yo  acerco la hoja, más la acerco a mi, y más lo contornos se hacen borrosos. Se hacen borrosos y yo no veo nada. [3]

MODERNO, POSMODERNO, NO MODERNO, PREMODERNO_ Son términos vagos que adquieren un significado más preciso cuando se tienen en cuenta las concepciones de la ciencia que implican. Con el término “modernidad”, lo que se señala es una solución que ha creado un tipo de política en la que la mayor parte de las actividades se justifican a si mismas por referencia a la naturaleza. De este modo, cualquier noción de un futuro en el que la ciencia o la razón desempeñen un papel más extenso en el orden político es moderno. El vocablo “posmoderno” alude a la continuación de la modernidad, excepto por el hecho de que ha desaparecido la confianza en la extensión de la razón. El “no moderno”, por el contrario, se niega a utilizar la noción de naturaleza para cortocicuitar el proceso político pertinente, y sustituye la división moderna y posmoderna entre la naturaleza y la sociedad por la noción de colectivo. El de “premodemidad” es un término exótico que se debe a la invención de otro término, el de creencia. Aquellos que no sienten un particular entusiasmo por la modernidad se hacen acreedores de la acusación de poseer una cultura que solo alimenta creencias pero que no tiene verdadero conocimiento del mundo. [4]

RELATIVISMO_ Este término no hace referencia al debate en torno al carácter inconmensurable de los puntos de vista –que debería denominarse absolutismo-, alude únicamente al proceso mundano por el que las relaciones se establecen entre los distintos puntos de vista gracias a la mediación de los instrumentos. De este modo, el hecho de insistir en el relativismo no debilita las conexiones entre las entidades, sino que multiplica los senderos que permiten que uno pueda desplazarse de un punto de vista a otro. Los estudios sobre la ciencia han elaborado una solución nueva que viene a sustituir la simplista distinción entre lo local y lo universal. [5]

SINGULARIDADES_ Las singularidades son los verdaderos acontecimientos trascendentes: lo que Ferlinghetti llama “la cuarta persona del singular”. Las singularidades participan en la génesis de los individuos y de las personas, se reparten en un potencial que no comporta ni un yo (moi) ni un Yo (je), que en cambio los produce actualizándose, efectuándose, y las figuras de esa actualización no se parecen al potencial efectuado. [6]

Thomas Struth,  Museo del Prado, Madrid, 2005

NOTAS

[1] Giorgio Agamben, Che cos’è un dispositivo?, Nottetempo edizioni, 2005

[2] Zygmunt Bauman, entrevista con Glenda Vieites, enero 2006.

[3] Carmelo Bene,  entrevista, 1987

[4,5] Bruno Latour, La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia, Gedisa, Barcelona, 2001

[6] Gilles Deleuze, Logica del senso,  Feltrinelli, Milano, 1975

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Una respuesta

  1. Desde la revista se propone que el que quiera añadir un término a este glosario empezado fabulosamente por Stefano, por favor, que lo envíe en un email a spamtomaps@gmail.com escribiendo en el asunto: Map20-glosario.
    De esta manera, el Mapa 20 cobra vida, adquiere cualidades de mapa deleuziano, abierto, modificable por las perturbaciones del entorno en el tiempo.
    El entorno son ustedes.

    agosto 17, 2010 en 8:32 pm

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